¿¿ORGANICOS?? . . . CONCIENTES!!


La palabra “orgánico” o “ecológico” no puede usarse en relación a un alimento a menos que el mismo esté avalado con el sello que otorgan las certificadoras. Es por esto que en muchas etiquetas, y como opción, van a encontrar las expresiones “sin químicos”, “libres de agroquímicos”, “biológicos”, etc..

Para nosotros es mucho más importante conocer de cerca al productor y su forma de trabajo que el sello. Esto vale más que cualquier certificación. Son muchos los productores que trabajan en forma noble y que, por alguna u otra razón, no certifican sus productos.

Nosotros aún no lo hemos hecho; y esto, por dos motivos. El primero es conceptual. Entendemos que lo que hoy se llama certificar es, en realidad, comprar un sello. La firma certificadora, sea cual sea, avisa al emprendimiento en proceso de certificación, con la suficiente antelación acerca de su visita. Con lo cual, a nuestro juicio, la certificadora no cumple con la imprescindible función de auditoria (las explicaciones que nos dan a este respecto en relación a buena voluntad, etc., no nos convencen; más teniendo en cuenta las muchas versiones que circulan acerca de productos que han sido adulterados y que de todas formas son avalados con el sello) que implica realizar la visita sin aviso previo.

El otro tema que complejiza nuestra certificación es que somos elaboradores. Esto quiere decir, en muchos casos, integrar 5 o 6 materias primas para lograr un producto. En países del primer mundo, con mucha cultura “orgánica”, hay muchos productores certificados para cada materia prima. Un elaborador puede elegir entre varios proveedores. Aquí, como ejemplo, ningún productor de azúcar mascabo (el único azúcar “verdadero” a nivel nutricional) cuenta con certificación. Con lo cual, aquellos de nuestros elaborados que llevan azúcar mascabo, no pueden ser certificados (sólo un 5% de la materia prima de un elaborado puede no ser orgánica y/o no estar certificada para ser avalada por el sello).

Para que entiendan nuestros reparos en relación a la certificación, les damos el ejemplo de una situación absurda. Existen azúcares certificados en el mercado,  que han sido, de una forma u otra, refinados !!!!. Con lo cual, a nuestro juicio, orgánico dejó de ser sinónimo de salud, al menos en algunos casos (esto también se da en el caso de harinas blancas ¡certificadas!).

Es por esto que ya hay algunos productores y/o elaboradores (entre quienes nos contamos) pensando o ideando una forma superadora de lo “orgánico”.

Por esta razón, nosotros definimos en su momento a nuestros alimentos como alimentos concientes. Son alimentos diseñados para facilitar un nuevo nivel de salud y de conciencia, en los cuales el criterio de materia prima libre de químicos es una base o condición necesaria; pero nunca un techo o condición suficiente. A esta base debería agregarse, en el caso de un elaborado, un criterio nutricional orientado hacia la salud y la evolución. Nosotros intentamos no hacer alimentos porque si, o sólo para vender, o simplemente por una cuestión de sabor; sino que los alimentos que elaboramos están diseñados para “atender” algún problema o carencia de la cultura en la que estamos inmersos. Es por esto que, en nuestra primer etapa, llamamos a nuestros alimentos, “alimentosalud”. 

Y también, aunque parezca una sutileza carente de sentido, el formato de la empresa o emprendimiento que acerca ese alimento, cuenta. Sería bueno que ese formato sea el de una empresa conciente.

Entonces, para nosotros un alimento conciente es:

  1. elaborado a base de materia prima orgánica y/o libre de químicos,
  2. diseñado a partir de un criterio nutricional orientado a la salud,
  3. llega a las personas a través de una empresa conciente.

 

Y una empresa conciente:

 

  1. acerca a las personas productos o servicios que enaltecen la conciencia de ser,
  2. su formato permite facilitar conciencia también entre sus clientes internos (empleados),
  3. una vez sólida financieramente, deriva un porcentaje de su ganancia a intentar resolver algún problema o dificultad de la cultura en que está localizada (aquello que hoy se llama Responsabilidad Social Empresaria). En nuestro caso será derivar un porcentaje de la ganancia de Semillas Sagradas a nuestra tarea en salud: la COSI (Clínica de Optimización del Sistema Inmunológico). Quien quiera más información acerca de la COSI puede solicitarla a felix@granomadre.com.ar