Uso de la sal rosada
Ingesta de solución salina
La forma más práctica y eficiente de consumir la sal rosada, es a través de su disolución en agua, con lo cual se logra lo que técnicamente se llama solución salina y que vulgarmente se conoce como salmuera. Para prepararla, solo basta colocar cristales de sal rosada en un frasco de vidrio con tapa, completándose el contenido con agua limpia y agitando luego. Al cabo de 24 horas estaremos en presencia de una solución saturada al 26%. Este límite es infranqueable y representa una garantía de concentración, sin tener que preocuparnos por pesos y medidas. La única precaución es observar que al cabo de las 24 horas de maceración, haya todavía cristales enteros. Estos cristales sin disolver indican que la solución está saturada y no puede seguir absorbiendo sal. Comprobado esto, se pasa el líquido obtenido a una botella de vidrio para su posterior utilización. Conviene tener cuidado de no agitar los sedimentos e impurezas que estén depositados en el fondo, a fin de garantizar la pureza de la solución salina obtenida. Evitar el uso de elementos metálicos en su manipulación, prefiriendo siempre el vidrio.
Dos o tres cucharaditas diarias de esta solución bastan para cubrir nuestras necesidades diarias. Como sucede con todos los productos naturales, nunca conviene abusar. Un exceso puede provocar rigidez, esclerosis de tejidos, acumulación de grasa, problemas renales y cerebrales. Lo importante es la regularidad en su consumo, asegurando la estimulante presencia diaria en el organismo. En todos nuestros fluidos corporales hay sal y diariamente la estamos perdiendo a través de orina, sudor, lágrimas, mucosidades, saliva, sangre, etc.
Sería imposible recomendar una dosis universal, tal como sugieren las tablas oficiales. Estudios sobre los longevos tarahumaras mejicanos indicaban un consumo inferior a los 5 gramos diarios, pero todo depende de cada organismo, y de su contexto ambiental y nutricional. Quienes consumen productos de origen animal, obtendrán de allí mucho sodio, por lo cual deberán reducir el consumo de sal. Por su parte los vegetarianos necesitan mas consumo de sodio para equilibrar la importante presencia de potasio en las verduras. Si analizamos hábitos antiguos, vemos que pueblos volcados al consumo de cereales y verduras (ejemplo los japoneses), utilizaban sal en sus conservas y aderezos (pickles, miso, salsa de soja) y pocos dulces. Por su parte, pueblos más carnívoros desarrollaron aderezos dulces (salsa Worcestershire, salsa Ketchup, salsa Golf) y el hábito del postre.
Muchas personas que “sufren” por el consumo de pequeñas dosis de sal refinada, cuando la reemplazan por sal integral, notan que, no solo la toleran bien, sino que mejora su condición general. Una comida con poca sal se digiere con dificultad, mientras que una comida con exceso de sal impide la suficiente masticación e incita al consumo de líquidos y postres. Lo importante es encontrar el justo equilibrio personal. Conviene habituarse a salar al final de la cocción y hacerlo con parsimonia, reservándonos un refuerzo si es necesario, ya que el exceso no se puede volver atrás.
Se recomienda ingerir por la mañana en ayunas una cucharadita de solución salina disuelta en un vaso de agua o de jugos vegetales naturales. Luego realice una enérgica caminata y recién después desayune. Esta práctica estimula la actividad desintoxicante, mejorando las funciones intestinal y metabólica. Se incrementa la disponibilidad de electrolitos y aumenta la conductividad, lo cual estimula la circulación y los procesos depurativos. Esto es particularmente importante en las primeras horas del día, donde todavía el organismo está en fase de eliminación, tras el reposo nocturno.
La otras cucharaditas de solución, puras o diluidas en agua, se pueden consumir durante el día en comidas y bebidas, siendo un gotero el mejor auxiliar para su práctica dosificación. Además de salar y condimentar platos, esta solución salina permite realzar el sabor de jugos e infusiones. Incorporada al agua que bebemos diariamente, mejora su patrón energético y corrige las deficiencias de los artificiales métodos de depuración y potabilización.
Los principales beneficios del consumo regular de solución salina, son los siguientes:
1. Aporta la energía fotónica del sol, almacenada por años en los cristales.
2. Aporta 84 minerales biológicamente activos y fácilmente asimilables por las células.
3. Mejora el balance electrolítico en los fluidos internos, sobre todo en la sangre.
4. Optimiza la asimilación de los nutrientes presentes en nuestro alimento cotidiano.
5. Purga el tejido conjuntivo y estimula el drenaje de materias tóxicas, generando adelgazamiento.
6. Mejora el estado de ánimo y brinda mayor plenitud energética.
7. Estimula el sistema de defensa de nuestro organismo.
8. Armoniza el equilibrio ácido-básico en el cuerpo, equilibrando el pH.
9. Evita la putrefacción intestinal.
10. Normaliza los valores de presión arterial.
11. Disuelve y elimina los sedimentos que conducen a la formación de arenillas y cálculos.
12. Disminuye las molestias generadas por padecimientos artríticos y reumáticos.
13. Reduce el deseo por sustancias adictivas.
14. Alivia las enfermedades de la piel, provocando limpieza genuina, desde adentro hacia fuera.
15. Favorece la eliminación de metales pesados (plomo, mercurio, arsénico, amalgamas dentales, etc.), debido a la capacidad de vitalizar sus estructuras moleculares para que el organismo pueda deshacerse de ellas.