OTROS
Ghee (manteca de vaca clarificada)
Elemento culinario muy estimado en la India que según la medicina ayurvédica, fortifica el cuerpo, mejora tanto la memoria como las funciones mentales y promueve la longevidad.

Es el aceite de la manteca vacuna, al cual se le ha quitado el agua y los sólidos. Tiene un sabor ligero, dulce y delicado, parecido al de las nueces que incorpora una cualidad irresistible a los alimentos cocinados con él. El ghee no se oxida, razón por la cual, tiene tan prolongada conservación. Puede durar años en la heladera o meses fuera de ésta.

Es de fácil digestión, lo que contribuye a la asimilación de otros alimentos a los que acompaña.

Contiene una importante cantidad de antioxidantes, vitamina A (sólo presente además, en el aceite de pescado), D, E y K. También posee entre un 2 y 3% de ácido linoleico (ácido graso poliinsaturado esencial, ya que nuestro organismo no puede sintetizarlo) y hasta un 20% de grasas monoinsaturadas, las cuales actúan como barredoras de radicales libres. Su consumo regular, no incrementa los niveles de colesterol. Es considerado por todo esto, dentro de la medicina ayurvédica, un alimento preventivo de enfermedades degenerativas como ser lupus, arteriosclerosis, diabetes, cáncer, arrugas y tumores en áreas de la piel expuestas al sol.

Para su consumo, se lo puede utilizar en la cocción de vegetales, cereales, legumbres y también untarlo en panes y galletas. Otra posibilidad, es agregar una cucharadita al plato de cereal o verduras una vez cocidos, con lo cual lo hacemos más digerible y sabroso.

Presentación: frasco de vidrio de 500 grs. y 1 kg.
Pickles o conservas naturales (sin pasteurizar)
Son el resultado de la fermentación láctica de las verduras, en sal marina. Esta forma tradicional de conservar alimentos, ha sido desde la antigüedad, doblemente beneficiosa para el hombre. Por un lado, brinda la posibilidad de disponer de verduras durante las épocas del año, en que la tierra no las produce. Por otro lado, potencia el valor nutritivo de los alimentos.

La fermentación láctica es anaeróbica y conduce a una acidificación progresiva del medio, dando lugar al ácido láctico. El PH, al estar comprendido entre 3,5 y 4, provoca que la multiplicación de las bacterias lácticas se detenga. De este modo, se obtiene un medio estable que puede conservarse meses, inclusive años.

Este producto, al estar hecho con materias primas orgánicas y no utilizarse azúcar, vinagre, ni realizarse ningún pasteurizado; conserva intactas las bacterias y enzimas producidas durante la fermentación.

Propiedades y formas de consumo:
- Aporta abundante cantidad de vitamina C.
- Su alto contenido en fibra, mejora los cuadros de constipación.
- La presencia de bacterias lácticas y enzimas de la fermentación, ayuda a restablecer el equilibrio de la flora intestinal, resultando especialmente beneficioso, para quienes padecen hinchazón abdominal, dispepsia, estreñimiento, gases y otros trastornos digestivos.
- Impide la presencia y proliferación de microorganismos patógenos en el tubo digestivo.
- Facilita la digestión de los alimentos y mejora su asimilación; en especial aquellos que tienen alto contenido graso.
* Disponemos de dos variedades de conservas:
- Repollo blanco y shoyu (salsa de soja) orgánicos.
- Zanahoria, nabo, rabanito y shoyu orgánicos.
* Es conveniente consumirlos crudos, ya que la cocción destruye las enzimas y bacterias. Pueden agregarse a ensaladas, cereales, legumbres, utilizarlos como aperitivo, etc.
* El jugo, con alto contenido en ácido láctico, puede emplearse como reemplazo del vinagre y la sal, en forma de condimento o aderezo.
* Una vez abierto, conservar en la heladera.

Contraindicaciones: - Evitarlos en dietas sin sal. - Pueden no ser bien tolerados en caso de acidez gástrica.
Presentación: frasco de vidrio de 550 grs.